Vidal Mayor

vidalmayor3El panorama jurídico que se encontró en el reino de Aragón el rey Jaime I, una vez conquistadas Mallorca y Valencia, era de una cierta inseguridad jurídica, por eso, dice en el Proemio de los Fueros, «del mismo modo que se había ocupado con las armas de las cosas de la guerra, procedía en tiempos de paz ocuparse de las leyes, y en primer lugar de las de Aragón, por ser la cabeza de todos los territorios sobre los que reinaba».

Con ese objeto reunió Cortes en Huesca en 1247 y allí fueron examinados detenidamente los fueros vigentes, separados los innecesarios y los inútiles, completados los peor redactados y los oscuros con adecuadas explicaciones, apartando algunos, corrigiendo, supliendo y aclarando otros y los reunieron todos bajo un mismo volumen y bajo títulos expresivos, siguiendo la corriente del Codex de Justiniano, y con el objeto de que rigieran en todo el reino de Aragón, dando también con ello un sentido de unidad a un territorio diverso.

Una vez adoptado este acuerdo con «conseillo et con voluntad de todos, manda et priega al seynor obispo de Huesca que fiziese dreiturera conpilation de los fueros assi como savio omne». Y ese obispo no era otro que Don Vidal de Canellas de quien no se sabe el lugar de nacimiento aunque sí que estudió leyes en Bolonia, el lugar de más prestigio para este menester en esa época, que tuvo por maestro a Raimundo de Peñafort.

El ejemplar más representativo, conocido y admirado, no solo por su contenido jurídico, sino también por su expresión lingüística en romance aragonés y por las 156 miniaturas góticas, de tradición francesa según la doctora Lacarra, que ilustran el texto, es un manuscrito en vitela, que contiene 277 folios escritos a dos columnas.

El que el obispo Vidal de Canellas decidiera poner los Fueros en lengua romance, supone, para el profesor Juan Antonio Frago, diferenciar entre las soluciones romances claramente identificadas y el latín de las personas escolarmente instruidas. Por eso, para este autor, las referencias al «lengoage de Aragón» —complementada por otras, como según «dita d’Aragón»— inducen a pensar que el obispo era consciente del particularismo lingüístico de nuestro Reino durante la Edad Media.

A pesar de su importancia el original de este texto era prácticamente desconocido hasta mediados del siglo pasado. Si conocemos hoy el «Vidal Mayor» es gracias a la labor del lingüista sueco Gunnar Tilander (1894-1973) quien en 1956 lo publicó tras seguir la pista de un libro que había sufrido diversos avatares.

Se cumplen ahora 770 años de la reunión de las Cortes de Aragón en las que se encargó a Vidal de Canellas la redacción de este texto, 310 años de los Decretos de Nueva Planta que derogaron los Fueros de Aragón, 60 de la edición de Gunnar Tilander, 50 de la Compilación de Derecho Civil de Aragón de 1967, 35 años de nuestro primer Estatuto de Autonomía, 10 años de su última reforma…

 

DOCUMENTOS RELACIONADOS

Las Cortes de Aragón instan al Gobierno de Aragón a realizar cuantas actuaciones sean precisas al objeto de dar comienzo a las gestiones necesarias para conseguir, en las condiciones que se consideren más adecuadas para el interés general de Aragón, el retorno del denominado «Vidal Mayor». Igualmente se insta al Gobierno de Aragón a realizar una campaña de difusión de este documento único de nuestra Historia, así como a proceder, en su momento, a desarrollar cuantas actuaciones sean necesarias para la exposición pública del mismo, al objeto de poder ser más conocido y mejor valorado como «seña vital de la identidad aragonesa».

— Las Cortes de Aragón instan al Gobierno de Aragón a dirigirse igualmente al Gobierno de España al objeto de recabar el apoyo y colaboración en la realización de estas gestiones necesarias para lograr el retorno definitivo del «Vidal Mayor» a Aragón.

En el Palacio de la Aljafería, a 7 de marzo de 2017.